
Ningún otro deporte refleja tanto el espíritu olímpico como el atletismo. La primera prueba disputada en los Juegos Olímpicos de la Antigüedad fue una carrera de 192 metros, por eso, la mayor parte de las tentativas de revivir los Juegos Olímpicos en el siglo XIX consistía en competiciones de atletismo. Disputas para probar quién era el más veloz, quien saltaba más lejos y alto o quien lanzaba a una distancia más grande tiene registro desde al año de 776 a.C.
En los Juegos Modernos, las competiciones se desdoblaron en pruebas de pista (velocidad, media y larga distancias, relevos, con barreras y obstáculos), de salto (largo, de altura, triple, con pértiga), lanzamiento (de peso, disco, dardo y martillo), de calle (maratones y marchas) y combinados (heptatlón y decatlón).
En los Juegos Modernos, las competiciones se desdoblaron en pruebas de pista (velocidad, media y larga distancias, relevos, con barreras y obstáculos), de salto (largo, de altura, triple, con pértiga), lanzamiento (de peso, disco, dardo y martillo), de calle (maratones y marchas) y combinados (heptatlón y decatlón).


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